14 feb. 2011

Hauche: "Somos un equipo fuerte"

El goleador de Racing, en la jornada de hoy, Gabriel Hauche dejó en claro que no se achican a la hora de dar batalla. “Si hay que meter, metemos”, estampó. Y  les dejó un mensaje a los hinchas: “Nosotros también estamos ilusionados”.










Fue la figura del partido. Claro, cómo no lo iba a ser, si se la bancó casi sólo en la primera línea del equipo; si, con su 1,68 metro, buscó cada una de las pelotas que llegaban por arriba, ante los largos centímetros de Domínguez y Brau; si con sus diagonales dejo enredados a los mismos centrales de All Boys. Y, como moño, abrió la cuenta del partido. Gabriel Hauche, jugó, metió y convirtió. El goleador de Racing, en el torneo pasado, abrió el camino en este nuevo Clausura. “Alguna nos iba a quedar. Tenía bronca porque había errado una, minutos antes y, a veces, en estos partidos, dónde no tenés muchas oportunidades, pensás si vas a tener otra. Esa me picó mal y no pude definir bien. El otro día pegaban en el palo, en los amistosos contra Nacional (Atlético, de Medellín), y salían. Esta vez (el palo) me ayudó y entró. Por suerte tuve revancha”, se alegra.
El Demonio no se sorprendió por el desarrollo del encuentro: “Lo principal es que se ganó. Iba a ser un partido muy difícil y, la verdad, hicimos mucho desgaste. All Boys también jugó un gran partido; buscaron con mucho pelotazo, sabíamos que eran fuertes de arriba”. Y agrega:“Sabíamos que ningún grande les ganó acá. Son muy fuertes de local y tomamos precauciones. Salvo la de Grazzini no tuvimos complicaciones en el primer tiempo; y después la de Fabbiani”.
Fricción fue la palabra más escuchada durante los noventa minutos. El cotejo no daba respiro, los roces agravaban y varios quedaron heridos. Pero Hauche entiende que en estas batallas “nadie regala nada, la pierna fuerte está siempre. Igual fueron con buena intención. Hoy demostramos que somos un equipo fuerte y, si hay que meter, metemos”.
El ex Argentinos fue la punta de lanza del elenco de Miguel Russo. La pelota le llegaba seguido, pero, con poco espacio para crear, se les escabullía entre los pies rivales. Sin embargo, se las rebuscaba para crear peligro. Tuvo una, la malogró; y a la segunda no perdonó. “Las dimensiones del campo son distintas a la de Racing. Acá hay que definir más rápido porque tenés más gente cerca.  Y teníamos que ser precisos a la hora de salir del fondo”, hace la lectura del partido con la frialdad con la que definió.
El nueve puso el primer ladrillo para comenzar a construir un sueño. Ahora habrá que seguir edificando.“Ojalá sigamos demostrando en las fechas que viene y hasta el final. La gente está ilusionada y nosotros también”, cierra. Aunque, paradójicamente, abre la puerta de la esperanza.

Fuente: Racing

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