4 dic. 2010

Racing ganó con dos joyas de colección

No fue una actuación superlativa la de Racing. No tuvo una tarea con brillo: es más, sufrió durante varios momentos del juego. Una cosa es cierta: de los grandes (los poderosos que viven en penurias) debe de ser el que mejor juega. Tanto, que está a tiro de la Copa Libertadores, cabeza a cabeza con Newell's. Gana y, por momentos (solo por momentos), juega bien. Sobre todo, cuando el balón lo gobierna Gio Moreno, un jugador con clase de exportación. Anoche tuvo esos buenos momentos. Cuando la pelota la tiene el colombiano y cuando celebra con dos tantos de galera y bastón. La verdad, para sacarse el sombrero. Lo sufrió Gimnasia, que en varios pasajes tuvo fuerza, coraje y potencia ofensiva, pero no pudo en el área, allí en donde se definen los partidos. La Academia, con sus golazos, fue demasiado: 2-0.
El primero, una exquisitez, la frutilla del postre. Pase genial de Moreno y Hauche, en la búsqueda de la pelota, parecía que trastabillaba. Pero tomó el balón de taco y, ante la salida de Sessa, ensayó un caño memorable. Ya está en el podio de los mejores goles del certamen. Con esta joya, el Demonio suma goles en cuatro partidos seguidos. Según la memoria, el último tanto de taco en el fútbol doméstico fue el 7 de marzo, una perla del Chino Luna, cuando jugaba en Tigre, contra Huracán, en el triunfo por 2 a 1. Otro partido, otros tiempos.
Al rato, Gimnasia presionó, se acercó, estuvo bien cerca. Pero el Lobo sigue en Promoción porque, entre otras falencias, no sabe marcar goles. No puede, se marea en el área. Como si se tratase de una empresa imposible. Tanto que, como visitante, su último grito fue hace 877 minutos, en una derrota contra Argentinos por 3 a 1. El tanto había sido de Lucas Castro. Demasiado tiempo, una eternidad.
Racing había desaparecido. Hasta que Moreno apareció con su clase universal. Pase a Pillud. Desborde y centro del lateral. Allí, fuera del área, estaba Pato Toranzo, un hábil exponente, que no había marcado desde que llegó a Racing. Apuntó y disparó. La pelota viajó muy cerca del ángulo izquierdo del Gato Sessa: primer gol del volante en la Academia. Allí se acabó el suspenso. Más aún, luego de la tarjeta roja que mereció Milton Casco, uno de los tantos entusiastas que actúan en el pobrísimo equipo platense.
Su derrota, otra más, resultó a la medida de River, el grande que debe mirar todos los partidos de los principales competidores en la temida zona del descenso. Así, el Lobo no va a ningún lado. O sí: su futuro parece de segunda.
Racing, en cambio, es una fiesta. Así lo celebra su gente: a lo grande. Festejó la derrota de Independiente en la primera final de la Sudamericana, la ilusión de entrar en la Libertadores y esos dos goles para la historia. Dos joyas que merecen mucho más que tres puntos.

Fuente: Canchallena

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