12 dic. 2010

Golazos nada más

Vélez iba al desempate por un jugadón del Burrito Martínez y un gran tiro libre de Maxi Moralez. Pero llegaron malas noticias desde Quilmes.
Podrá haber empatado con Gimnasia cuando el Apertura, al estar con los mismos puntos que Estudiantes, le exigía seguir sumando de a tres. Podrá haber sufrido más de un partido y haber ganado por el optimismo y la potencia de sus dos delanteros, goleadores del campeonato. Sin embargo, en el Cilindro no hubo lugar para dudas: Vélez tenía –tenía porque Estudiantes le ganó a Arsenal- todo para ser campeón.
Qué otro equipo tiene en su repertorio un gol de barrilete cósmico como el de Juan Manuel Martínez. El Burrito, al mejor estilo Maradona, arrancó con un pie a pie en mitad de cancha y no frenó su carrera hasta que desparramó tantos rivales que se vio solito y solo para definir perfectamente ante Jorge De Olivera que, hasta ahí, era el héroe de Racing.
Vélez, este Vélez polenta, no dio tregua. Porque el grito del Burrito fue un desahogo por todas las chances claras que había creado antes. La Academia había tenido lo suyo con Gabriel Hauche, pero Marcelo Barovero, con el dedo chiquito del pie, mostró que el equipo de Ricardo Gareca no es sólo una buena ofensiva. Es compacto, es generoso, es rotativo, es paciente y además potente... ¿Qué más? ¿Qué más, Vélez, qué más?
Por eso en el segundo tiempo fue por otro y por otro y por otro. Santiago Silva la guapeó con Matías Martínez, falta, pitazo de Sergio Pezzotta, ejecución de Maxi Moralez, la pelota buscó el ángulo y ya no había nada más que hacer. Ya no había pase en profundidad de Giovanni Moreno –lo mejor de Racing- que valiera. En Quilmes no se escuchaba ningún grito y, por eso, Vélez sentía en sus manos el fino papel del pasaje a un desempate. Hernán Rodrigo López, un conocido, no le dio oportunidad de abordar.

Fuente: Olé

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