28 nov. 2010

No vale la pena correr detrás de una quimera


Tanto esfuerzo, con buenas victorias de visitante contra dos rivales directos como Newell's y Banfield, para nada. Es una lástima, pero ya está: no hay que hacerse más malasangre con los empates de local ni seguir corriendo detrás de una plaza copera que ya está ocupada. El representante argentino (y bué, es lo que hay) en la Sudamericana demostró poseer toneladas de suerte
y, para colmo, en la final le toca un brasileño descendido. La vuelta olímpica está asegurada, no creemos que se le escape aunque sus mayores virtudes sean los palos... Habrá que seguir sumando para terminar lo más arriba posible o esperar que Vélez se caiga tanto que Racing pueda remontar los cuatro puntos (con un partido más) que lo separan del Fortín, con el que define en la última fecha. Más allá de las especulaciones y cuentas (¡qué bueno poder hacerlas mirando para arriba!), lo importante es que ayer, ante Banfield, apareció en la primera etapa el equipo que sabe cómo aprovechar sus buenos pies. Con Gio Moreno encendido, más Toranzo jugando su mejor partido desde que llegó, hay alimento en abundancia para los delanteros. Si a eso se le suma un Hauche que ya casi se sacó de encima la amnesia futbolística, y un Bieler que por fin encontró el arco, el combo se hace casi irresistible. Ahora, el lado oscuro de este Racing, el que otra vez se dejó ver en el segundo tiempo, es inversamente proporcional a las energías que le quedan al crack colombiano. Son momentos, ya clásicos, en los que la pelota es posesión de otros y vuelve a los 30 segundos de ser recuperada. Instantes en que las dudas comen piernas y se agrandan los rivales. No hubo empate, como marca el pesimismo histórico del que nos nutrimos, y la esperanza matemática sigue. Una pena, pero es remar por una simple quimera. ¿O no?

Fuente: Blog Olé

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