30 oct. 2010

Diagnóstico con exactitud

Miguel Russo no tiene vínculo con Racing anterior a su asunción como entrenador. Esa desventaja relativa la ha transformado en una ventaja cuyos alcances aún están en etapa de verificación. Russo ha sabido diagnosticar qué necesita Racing para consolidar una reconstrucción todavía incipiente: paciencia, una palabra sencilla de sugerir pero ardua de ejecutar. Sin paso por la cocina del Cilindro, su experiencia en un club con tradición de escuela (Estudiantes) le permite sugerir movimientos en la instalación de pilotes. En su glosario no entran los apuros, la colocación del techo antes que el piso. Sin embargo no se engaña: admite que cualquier proyecto de refundación se desvanecerá sin el concurso de resultados favorables. Cómo desconocerlo si su incorporación al club nació con la acechanza del descenso. Su gestión aún está bajo análisis de los hinchas no por asunto de linaje, sino por la certeza de que su plantel se encuentra entre los más bendecidos en el reparto de talento. Así, cinco derrotas en 12 fechas y un acceso incierto a la Copa Libertadores representan pagarés que Russo debe levantar. Ya pagó uno, pues el inicio del Clausura 2011 le dará a Racing una placidez ajena en las tres temporadas precedentes: podrá olvidarse de cálculos centesimales y del desempeño de los que pugnen por evitar Promo y BN. ¿Es insuficiente en función de la inversión realizada? Sin dudas. ¿Pero acaso no será más gravoso en términos de acumulación de trabajo interrumpir una continuidad si la clasificación a la Libertadores se frustra por un par de puntos?

.Fuente: Olé

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