19 ene. 2011

Prohibido olvidar

El tempranero gol de Rojas no fue un escollo para que Racing se despachara con un contundente 3-1 sobre los alternativos de River. Lugüercio, Gio y Toranzo, luego de una gran maniobra colectiva, marcaron los goles.



Indistintamente del rival de turno, la noche marplatense aparecía como especial e invitaba a la observación permanente de varios aspectos. La primera muestra de los titulares en publico, el sistema con “tres” defensores y, por sobre todas las cosas, la respuesta de los jugadores en el campo de juego tras lo acontecido la semana pasada. Era un amistoso de verano, pero no uno más.

La noche comenzó como tantas ante River: con un gol desde el vestuario y cuando todos se estaban acomodando. Sin embargo, y más allá de las especulaciones propias tras el impacto anímico recibido y el gol de Rojas ante la dubitativa reacción de De Olivera, la Academia se repuso y pudo sacar un juego al frente que dejó un buen sabor. El equipo de Russo logró igualar rápido producto de la buena elaboración de la pelota quieta y desde ahí comenzó otro partido. El que mejor le cayó a los de Avellaneda, que lograron avanzar por las bandas con el empuje de Pillud y las apariciones como extremo de Gio. Salvo Licht, que poco pudo explotar su sector, Racing eligió los extremos para sacudir a la de defensa millonaria.

La diferencia se logró a partir de una escalada de Moreno como extremo izquierdo, el pertinente desborde y el penal que él mismo se encargó de cobrar por ventanilla tras el toque al palo derecho del arquero. La diferencia era clara: un grupo de pibes perdían contra un conjunto de buenos nombres que recortando algunos aspectos se asemeja a un equipo serio.

La tenencia del balón y el control del partido fueron las características mas salientes del equipo en todo el complemento y sobre la parte final de los primeros 45’. Al igual que en final del torneo pasado, Racing encuentra en Toranzo a un futbolista completo, que se permite la posibilidad de cubrir los espacios en la zona de recuperación y las buenas elecciones en los espacios de creación. Desde el ex Huracán nace el futbol para que posteriormente se encarguen de resolver los tres de arriba. Salvo que Pato decida pisar el área, como lo hizo en el gol que selló la noche: tras una jugada colectiva que acumuló dieciséis toques, clavó un derechazo sutil con el borde interno de la derecha al palo izquierdo del arquero. Una maravilla.

El propio Matías Martínez destacó la buena labor del equipo y deslizó que la única preocupación fue la marca en los balones quietos, algo solucionable si se pone en consideración las vivencias del plantel en los últimos días y que se trata de una etapa de preparación, en donde la desconcentración es elocuente. A su vez, es aconsejable ser prudentes con el sistema, ya que la línea de tres defensores centrales más dos laterales volantes que no son mediocampistas por naturaleza sino defensores, se midan ante un equipo de mayor jerarquía. El resultado, mas allá de las consideraciones sobre el rival, es positivo. De acuerdo al contexto que abrazó a todo Racing los últimos días.


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