6 dic. 2010

Yo digo.. (Basta de Bieler)



El balance de Claudio Bieler es negativo. Sin dudas. Pocos goles para un goleador. Poca intervención en el juego colectivo. Poca presión al juego rival. Algo lento en la anticipación de la jugada (primordial para un goleador) y dubitativo en varios pases de espalda.
Lo que más llama la atención de este delantero es su falta de sangre y aparente motivación. ¿Tiene ganas de jugar en Racing?  


Cerca del final del campeonato donde -nuevamente- nos encontramos sin chances de campeonar, tratando de rasguñar una quinta plaza para la Copa Libertadores, y encima, debemos prender velas para que gane un equipo brasileño de segunda división, entre tantas cosas, es hora de balances. Aciertos y fallos de la dirigencia, del DT, y de los jugadores. Dentro de este balance, hoy me quiero detener un poco en Claudio Bieler.




Es indudable que al 9 académico, prensa, videos, goles en copas internacionales y algunos partidos buenos, lo vendieron bien. Muy bien. Y nosotros compramos ¿mal? Cuando se apuesta a un pleno y no sale, a veces, es mejor no empecinarse (antes que te quedes seco), cambiar a tiempo y apostar a otro número.
A lo dicho en el copete (poca sangre y motivación) podríamos sumar otros parámetros, un tanto misteriosos: Se lo banca por sus cualidades técnicas. ¡Qué llamativo es esto cuando el delantero más alentado por la tribuna es Lugüercio, la antítesis del 9 en cuanto a esfuerzo y voluntad!
Y a esta banca popular de un gran sector, se agrega la banca del técnico, que al principio lo mandaba al banco cuando todos lo pedían y ahora es casi un capricho en su formación titular aportando... ¿Aportando qué? ¿Es mejor este Bieler que los intentos de un Castromán que al menos corre la pelota, se desmarca, patea al arco y se tira al piso?
¿Qué aportó Bieler a este equipo? Nada. Cero. Un gol, que entró pidiendo permiso.
¿Qué aportó Bieler a este equipo? Todo, genera espacios, se desmarca rápido, toca de primera, un 9 de jerarquía.
¿Eh?
Sí, a la misma pregunta, dos respuestas bien diferentes. Así de divididas están las aguas sobre este jugador. ¿Cuál es la verdad? André Maurois decía: “Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa”.
Pero entre tantas opiniones, uno tiene que sentar posición. ¿Por qué juega? ¿Para poder venderlo y recuperar la inversión o por lo que rinde en el campo de juego? ¿Por qué cuando metió su gol, le agradeció a Russo? ¿Será porque él mismo se dió cuenta que estaba en falta y no rendía? ¿Se le puede pedir peras al olmo?
Y más preguntas
¿Por qué anhelamos a Bergessio? O ¿Por qué tantos 9 fracasan en Racing? ¿Es el esquema? ¿Es el peso de la camiseta?
La verdad es que su último gol fue un “tomá, hacelo”. La verdad es que la desidia parece envolver al delantero en cada ataque académico. ¿Cuántas pelotas perdió recibiendo de espaldas al arco rival? Toranzo las pierde en su intento elogiable de querer jugarlas con destino certero. Pero un delantero tiene que aguantar más. Morder más. Correr más. Patear más. Aprender de Silva, que cuando no le llega la pelota, se genera él las posibilidades. “Ser un optimista del gol”. Estar en el lugar exacto, en el momento preciso. Pero no. Nada de nada.
Antes era la falta de juego asociado. ¿Ahora? Ahora está Toranzo. Ahora está Moreno. Y Hauche que hace diagonales mientras el otro espera estático por el centro. No. Así no va.
La verdad es que me gustaría que Bieler triunfe en la Academia, y que sea el jugadorazo que nos vendieron... o que compramos.
La verdad, diría Aristóteles, es que “Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.”
Lo que sí sé, es que en este momento, prefiero que juegue otro 9, y que Bieler se vaya a descansar un rato, el suficiente para despertar y terminar siendo el goleador que dicen que es o que queremos que sea.




Fuente: Racing.com.ar

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