31 oct. 2010

El fino arte de jugar al fútbol



Ya de por sí, Giovanni Moreno tiene una ventaja: es zurdo. Y los zurdos del fútbol parecen más elegantes, más sutiles, más armoniosos. Con Giovanni hay que establecer una rápida salvedad: no lo parece... Lo es. Es elegante, sutil, armonioso. Ese gol a River, el último de los cinco que convirtió en el Apertura, fue una muestra de excelencia: Arano todavía debe estar tratando de descifrar ese enganche que forma parte esencial de un repertorio lleno de fantasías y Carrizo, a esta altura, habrá comprendido que lo de Giovanni más que remates son pases a la red. Por la delicadeza, por la justeza, por la dirección. Y por la elección: a la salida de la gambeta, ya sabe cuál es el destino adecuado. Eso se llama rapidez mental, otro atributo sustancial de los distinguidos.
Apenas pisó las canchas argentinas, Moreno -sin quererlo- firmó un dictamen: su estilo no iba a pasar inadvertido. Porque jugadores como él pertenecen -lamentablemente- a una clase en extinción y porque, además, suelen levantar polvareda. Los que prefieren a los disciplinados, a los polifuncionales, a los obedientes, a los esforzados, a los que suelen rasparse las rodillas y raspar las rodillas de los rivales, enseguida les cuelgan el cartelito hiriente a los Giovanni y compañía: pechos fríos. O intermitentes. O lentos. O que juegan cuando quieren. O alguna que otra sandez. Quizás, sea la envidia.
Lo real es que ver jugar a Giovanni es un placer. Mucho más en un fútbol como el nuestro, en el que los placeres cada vez son menos y en el que los pesares cada vez son más. Ahí está la zurda que acaricia la redonda. Ahí está el tranco cansino que se acelera en el instante necesario, cuando el cambio de ritmo sella la diferencia. Ahí está la inteligencia para leer el partido y para hallar el sector de la cancha más conveniente (Arano lo sufrió porque Giovanni se dio cuenta de sus dificultades para marcarlo). Ahí está la perfección en la pegada (recordar el tiro libre-gol a Argentinos). Ahí está la certeza y la frialdad para definir. Ahí está el talento para jugar y para hacer jugar.
El hincha de Racing delira con él. El hincha del fútbol sin camiseta le agradece su condición de artista de la pelota.

Fuente: Clarin

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