19 ene. 2011

El show del Gio

De la mano de un colombiano inspirado que la metió de penal y de un Toranzo que asitió y rompió el arco, Racing le ganó 3-1 a River. El equipo de Russo fue muy superior e impuso el fútbol de sus dos creativos.



Cuando quiso y cómo quiso. Aun sin entrar en el juego todo el tiempo, lo suyo es cualitativo. Giovanni Moreno lo entiende como pocos y tiene una virtud superlativa: además, lo juega. Y cuando él juega, hay diez que gozan y 11 que sufren. Parado, al trote o cambiando el ritmo, cada pelota que toca es sinónimo de desequilibrio. El que tuvo Racing sobre River y el que lo llevó a tener un auspicioso debut de su equipo titular en el 2011.
Ya en el talento de Gio había estado el porqué de un primer tiempo que, si no hubiese tenido goles, habría sido un 0-0 que mostraba a River como principal aspirante al triunfo. Sin embargo, es atribuible al colombiano el copyright del 2-1 que levantó al equipo de Russo y lo posicionó hacia lo que fue una victoria clarita, sin dobleces.
Aunque River haya dominado la primera media hora y mostrado algunas buenas intenciones con la pelota, cuando Moreno se dispuso a cambiarle el rumbo del partido, lo consiguió. Y lo sostuvo en un partido en el que River había encontrado rapidito la ventaja con un gol de Rojas de tijera (con mucho de carambola, porque la pelota picó y se levantó por encima de De Olivera) y que casi tan rápido la perdió, cuando Lugüercio le cambió la trayectoria a un centro que bajó Cáceres. Ojo: aun en el 1-1, River -desde la organización de Lanzini- buscó que la pelota rodara y pasara por pies propios. Pero con escasa profundidad, porque Caruso, el punta que puso Jota Jota, fue más un pivote que un hombre de área. Los cambios del complemento no alcanzaron para romper a una defensa de Racing que, igualmente, no mostró gran seguridad. Pero lo sabroso de la Academia estuvo de mitad hacia adelante, como cuando Moreno, en una misma jugada, provocó un efecto dominó en la defensa de River: le tiró una bicicleta a Coronel (lo dejó pagando) y ahí llegó Maidana para llevárselo puesto. Penal que la zurda del colombiano transformó en 2-1. Esa jugada se había iniciado con un pelotazo de Toranzo, el otro pie sensible del partido, que no casualmente culminó una secuencia -ya en el segundo tiempo- de 16 toques, con un remate seco, alto, inatajable. El 3-1, resultado que Racing merecía, por el que no dejó dudas aunque sí una promesa: que esto recién empieza. Y con Gio no se sabe qué tan alto puede ser el vuelo.

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